EL TRAZADO URBANO
La evolucion urbanística de Alcántara quedara practicamente configurada en el siglo XVII, momento en el cual se realiza el último recrecimiento de las murallas, que configuran un espacio cercano a un paralepipedo rectangular.
El foco originado de la población debemos colocarlo en un cerro situado junto al Puente, donde son claramente observables los restos más antiguos, conocidos a través de los tiempos como «Convento Viejo», «La Fortaleza» o «Las Monjas».
El caserío debió de extenderse en la planicie sur a una altitud media de 230 m. sobre el nivel del mar. El casco más antiguo se extiende desde el castillo hasta el convento de San Benito por un lado y la calle Medellin por otro. La mayoría de las construcciones que localizamos son medievales y renancentistas, colocadas mediante un plan urbanístico en cuadricula, de calles estrechas y pequeñas manzanas de casas,en torno a dos ejes perpendiculares.Si bien es aventurado decir , ya que no disponemos de documentación arqueológica, que la villa medieval surge en torno a un cardo y un decumanus antiguo, no lo es el señalar que este plan urbanistico subyace en la mentalidad del medioevo.
El eje tranversal ocupa las actuales calles Piedad y Laureles, el longitudinal la calle Soledad , que en otro tiempo pudo enlazar a través del "Rincón de la Buñuelera" con la actual plaza de España, para continuar por la calle Carniceria a desembocar en la entrda del Castillo.
La plaza antes aludida se encuentra ligeramente desplazada del cruce de ejes. En ella están el ayuntamiento y la iglesia parroquial con el nombre de Almocóvar. Esta fue edificada sobre una mezquita que dominaba las edificaciones y el conjunto del trazado urbano como corresponde en su colocación a estos centros religiosos de época musulmana. Por ello, es muy probable que el poblamiento cristiano viniese a ocupar las mismas trazas del preexistente sarraceno.
La plaza es llana, aireada y de fácil acceso. Se extructuró plenamente en el siglo XVI (el porticado de vigas con que contaba será modificado en el último cuarto del siglo). Cuenta, pues, con la iglesia, pórticos para comercios en ferias y mercados y una prisión. Es un lugar de sociabilidad privilegiado y centro de la vida religiosa, mercantil, administrativa y política al trasladarse aquí las reuniones del concejo. Por tanto, es donde mejor pueden manifestarse los gustos suntuosos. Las mejores viviendas rodean este espacio. Serán obras austeras, con paramentos lisos de mamposteria de pizarra, interrumpida por sillares graniticos en las esquinas y vanos (en alguna de ella podemos ver algún balcón volado sobre enormes ménsulas berroqueñas.
Las portadas suelen aparecer ocupando el espacio central de las fachadas o con ligero desplazamiento; son adinteladas y, a veces, con modillones lobulados en los ángulos que adornan y sostienen el dintel. Sobre la puerta o en los laterales se abren las ventanas siguiendo en la mayoria de los casos cierta regularidad. Varía poco el tipo de vano, la mayoría de las veces adintelado, en ocasiones con molduras góticas (como en la casa de los Perero), y con menor frecuencia con arcos de medio punto (como en la casa de los Barrante).
La otra gran plaza es la de la Corredera; en ella se re alizaban juegos y corridas de toros. Será empedrada en 1593 y con anterioridad, al igual que la mayoría de las calles, era de tierra batida. La localización de este polo poblacional se explica por la débil ocupación del espacio en una zona de habitación antigua, que permite la edificación de los más bellos palacios. Seguramente, algunos de los más importantes estuvieron construidos antes de fines del XVI.
Entre las dos plazas se encuentra el barrio judío, constituido por calles estrechas, empinadas y quebradas, a las que le dan un toque de sabor popular, además de sus viviendas, unos profundos arcos de medio punto situados sobre la vía.
En el conjunto sobresale el saliente de una cúpula de un edificio que fue antigua sinagoga, transformada al culto cristiano posteriérmente. Las casas son bastante uniformes: paredes de mampostería de pizarra enfoscada y encalada y bóvedas de cañón o de aristas con peculiar ejecución y trazado. El tipo de fachada más usual es de dos pisos, estrechos y con pocos vanos (puerta y ventana en la planta baja y ventana en el piso superior). El encalado matiza ángulos y aristas, produciendo un aspecto de gran pulcritud. La cubierta se realiza a "teja yana», es decir, colocación directa de teja árabe sobre un entramado dispuesto a dos aguas y con suave pendiente.
Se ha estudiado mediante el pago del impuesto de «La Alcabala» cuáles eran las calles más pobres para el siglo XVI, que de alguna manera han continuado manteniéndose hasta nuestros días; son, principalmente, Albaicin, Cantarranas, Ollería y Sancti Spiritu.
Ante la crisis finisecular, con el descenso demográfico, familias de las capas medias (artesanos y tenderos) se irán hacia las calles Llana-da y Cañada, cerca de las capas ricas. Pero estas capas medias seguirán dominando en la calle Zapatería, con muchos fabricantes y vendedores de zapatos, la calle de San Antón con fabricantes de cera, herreros, etc. y en la calle Torrontero, donde se localiza un pequeño número de oficios de arte directamente relacionados con la presencia de grandes nobles y de comunidades religiosas afortunadas en Alcántara y la comarca. Tenemos plateros como Juan Fernández, pintores como Hernán Gallego, Juan Nieto y Alonso García, y escultores como Gonzalo de Santiago y Pedro de Paz. Este último realizó algún retablo de la Sierra de Gata y el de Siena de Fuentes y pudo ayudar a Roque Balduque en la decoración de la Iglesia de Santa Maria de Cáceres.